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Por lo general, la aterosclerosis comienza años antes del primer evento cardiovascular y progresa desde lesiones asintomáticas simples hasta placas avanzadas que pueden causar infarto agudo de miocardio (IM) o accidente cerebrovascular isquémico. La identificación de factores causales para la aterosclerosis aumentará la comprensión de los mecanismos subyacentes a la enfermedad cardiovascular ...
Por lo general, la aterosclerosis comienza años antes del primer evento cardiovascular y progresa desde lesiones asintomáticas simples hasta placas avanzadas que pueden causar infarto agudo de miocardio (IM) o accidente cerebrovascular isquémico. La identificación de factores causales para la aterosclerosis aumentará la comprensión de los mecanismos subyacentes a la enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA) y permitirá el desarrollo de tratamientos más efectivos y personalizados.
Así lo plantean investigadores de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) que se marcaron el objetivo de comprender por qué se desarrolla la aterosclerosis. Los resultados, publicados en 'Nature Communications', revelan el hallazgo de variantes genéticas que predicen el riesgo de esta patología. "Los resultados nos proporcionan conocimiento importante, y todo el conjunto de datos, que contiene resultados de millones de variantes genéticas, estará disponible para que otros investigadores de todo el mundo lo utilicen en sus investigaciones", explicó Anders Gummesson, profesor asociado de Medicina Molecular en la Universidad de Gotemburgo y médico sénior en Genética Clínica en el Hospital Universitario Sahlgrenska, de Suecia.
El trabajo se basa en datos del estudio poblacional SCAPIS, el más grande de Suecia en el campo de las enfermedades cardíacas, vasculares y pulmonares, que abarcó a 30.000 suecos de 50 a 64 años, seleccionados al azar, que se sometieron a exámenes médicos completos. La característica distintiva de SCAPIS son las mediciones altamente detalladas de la aterosclerosis mediante imágenes diagnósticas avanzadas, que incluyen tomografía computarizada y ecografía.
Ello permitió a los investigadores examinar varios millones de variantes genéticas, distribuidas por todo el genoma, en relación con su impacto en el riesgo de aterosclerosis en las arterias coronarias, que puede causar infartos. Se encontró que veinte variantes genéticas presentaban una asociación estadísticamente significativa.
El estudio también incluyó análisis similares de la aterosclerosis de las arterias carótidas, que puede provocar un accidente cerebrovascular. Al comparar los resultados de las arterias coronarias y carotídeas, se observaron varias diferencias que sugieren diferentes mecanismos subyacentes de la enfermedad.
"Los resultados obtenidos son clave para comprender por qué se desarrolla la aterosclerosis, lo que podría conducir a nuevas formas de prevenir la enfermedad. También esperamos desarrollar pruebas genéticas para identificar a las personas con alto riesgo de padecerla", concluyó el prof. Gummesson.