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En Infarma no podía faltar una sesión dedicada a la inteligencia artificial, y así fue en la segunda jornada con la charla Inteligencia artificial, ¿qué es y qué no es?, liderada por Álex Rayón Jerez, Doctor en informática y telecomunicaciones, ingeniero industrial e ingeniero en informática por la Universidad de ...
En Infarma no podía faltar una sesión dedicada a la inteligencia artificial, y así fue en la segunda jornada con la charla Inteligencia artificial, ¿qué es y qué no es?, liderada por Álex Rayón Jerez, Doctor en informática y telecomunicaciones, ingeniero industrial e ingeniero en informática por la Universidad de Deusto y CEO de Brain & Code, y moderada por Manuel Martínez del Peral Mayor, vicepresidente del Congreso de Infarma Barcelona 2025 y presidente del COF de Madrid.
La inteligencia artificial (IA) ha logrado superar al ser humano en diversos campos, especialmente en el reconocimiento de imágenes y la comprensión del lenguaje, incluso cuando este contiene faltas de ortografía. Así, desde que se mencionó por primera vez en 1956 en Estados Unidos, la IA ha evolucionado hasta convertirse en una herramienta poderosa que puede leer y comprender mejor que el Homo sapiens sapiens en muchos aspectos.
Sin embargo, hay áreas en las que los humanos aún destacamos. La resolución de problemas matemáticos complejos y el pensamiento abstracto, sobre todo este último, siguen siendo el bastión de la inteligencia humana. Ejemplos como DeepSeek, reconocido actualmente como el mejor "cerebro matemático", son prueba del potencial de la IA para optimizar precios y resolver problemas numéricos. No obstante, el razonamiento complejo sigue siendo territorio humano.
Expertos advierten sobre la importancia de no antropomorfizar la IA. "Nos hacemos un flaco favor comparándola constantemente con nosotros", señaló Álex Rayón, quien, en lugar de eso, recomienda centrarse en la convivencia con estas tecnologías, entendiendo que cada una tiene sus propias fortalezas.
La clave está en comprender que la IA no es solo un producto, sino "un conjunto de capacidades cognitivas que requieren enseñanza y desarrollo". Como si se tratara de niños pequeños, estas herramientas aprenden a partir de nuestros datos y las instrucciones que les proporcionamos mediante prompting. Por ello, transmitir de forma clara y explícita lo que deseamos es fundamental para obtener buenos resultados.
Asimismo, el affective computing, que se centra en desarrollar sistemas capaces de reconocer y responder a las emociones humanas, está demostrando ser una de las vías más prometedoras en la mejora del rendimiento de estas tecnologías.
Para Álex Rayón, el futuro de la IA no está solo en desarrollar herramientas cada vez más potentes, sino en aprovecharlas como agentes entrenados que puedan ser utilizados de forma continua y eficiente. En definitiva, la evolución de la especie humana está ligada a su capacidad de adaptarse y convivir con estas nuevas tecnologías. "Nuestro valor como humanos es la conciencia", concluyó el experto.