Estado: Esperando
Uno de los temas que acaparó más la atención en la segunda jornada de Infarma fue la charla La revolución de los medicamentos para la pérdida de peso, moderada por Mercè Barau Germès, vocal de oficina de farmacia del COF de Barcelona, y que contó con la participación de Marian ...
Uno de los temas que acaparó más la atención en la segunda jornada de Infarma fue la charla La revolución de los medicamentos para la pérdida de peso, moderada por Mercè Barau Germès, vocal de oficina de farmacia del COF de Barcelona, y que contó con la participación de Marian García García, Doctora en Farmacia y nutricionista, conocida en redes como @boticariagarcia.
Marian García hizo una breve aproximación a la historia de la diabetes, enfermedad que fue nombrada por primera vez por Arateo de Capadocia en el siglo II. El término diabetes proviene del latín y significa sifón (en referencia a los acueductos de ese siglo), mientras que mellitus significa miel. No fue hasta hace casi 1.800 años después, Sir Harold Percival descubrió que existían distintos tipos de diabetes.
En el siglo XXI, la obesidad sigue definiéndose según el peso y el índice de masa corporal (IMC), de acuerdo con la OMS. Sin embargo, hoy en día esta clasificación resulta demasiado simplista. "El IMC ha quedado obsoleto", señaló Marian García, quien destacó que "España lidera la investigación europea en fármacos para la obesidad".
Así que, ¿cómo medir la obesidad de manera más precisa? "La cinta métrica ofrece información más útil que el IMC". El perímetro de la cintura debe ser menor a la mitad de la altura. Si supera este valor, se considera un factor de riesgo, ya que indica cómo se distribuye la grasa corporal.
La bioimpedancia también proporciona una estimación más exacta de la distribución de la grasa. Además, puede fomentar la adherencia de los pacientes al ofrecer un seguimiento accesible. Asimismo, una estrategia más avanzada es el DEXA, una técnica precisa para medir la composición corporal.
Recientemente, la ecografía nutricional también ha ganado popularidad, pues permite medir la grasa visceral y determinar si una persona es candidata a tratamientos específicos.
Con todo, explico Marian García, cada vez surgen más herramientas para evaluar la obesidad. "La clave no es solo medir la cantidad de grasa, sino su distribución, ya que la grasa visceral es la más peligrosa para la salud".
Fenotipando la enfermedad
Marian García presentó algunos estudios. Entre ellos, el de "Actíbate", que habla de la importancia del tejido adiposo marrón en la salud de personas con sobrepeso u obesidad. "Estamos fenotipando la enfermedad", destacó @boticariagarcia, y añadió: "Lo realmente importante es que la obesidad empieza a abordarse como un conjunto de enfermedades y no como una única condición".
Con todo, existen varios factores genéticos y epigenéticos que determinan el desarrollo de la obesidad. En algunas personas, la genética puede influir entre un 40 % y un 70 %, sumado a aspectos como la microbiota intestinal y el control neuroendocrino.
A nivel cerebral, se ha identificado que las personas con obesidad generan menos dopamina debido a una menor cantidad de receptores, lo que disminuye la sensación de saciedad y el placer derivado de la actividad física.
Marian García, asimismo, destacó el papel de contar con buena información, como la Guía Española GIRO, publicada en noviembre y que puede ser de gran ayuda para farmacéuticos. En ella, se recoge recomendaciones actualizadas sobre el abordaje de la obesidad, incluyendo un capítulo específico sobre el papel de la farmacia comunitaria en su manejo. "Como profesionales de la salud, debemos ser parte activa de este proceso". Y es que, "la obesidad no solo es un factor de riesgo, sino una patología en sí misma, ya que genera inflamación sistémica".
Explicó, asimismo, que el tratamiento para abordar la obesidad debe de seguir estos pasos: intervención médica y nutricional, junto con actividad física. Si tras tres meses no hay mejoría, se debería considerar tratamiento farmacológico en pacientes adecuados.
Los nuevos fármacos
En 2023, la revista Science destacó los nuevos fármacos contra la obesidad como uno de los descubrimientos del año. "Su impacto recuerda a la llegada de la viagra", valoró Marian García, porque en su momento generó controversia, mercado negro y ajustes en su regulación y precio. Este fenómeno se repite en la historia actualmente con estos medicamentos, que funcionan como un "enchufe", activando receptores específicos para simular procesos naturales. Los agonistas GLP-1 actúan en: el cerebro, aumentando la sensación de saciedad; el estómago, ralentizando el vaciamiento gástrico, y el páncreas, estimulando la liberación de insulina.
El GLP-1 es la base de todos los tratamientos actuales para la pérdida de peso. Además, ya hay fármacos en fase II y III, por lo que en los próximos años veremos una gran transformación en el tratamiento de la obesidad. Sin duda, "estamos ante una revolución médica que debe ser tratada con responsabilidad, algo que muchas veces no ocurre".
Los nuevos tratamientos también eliminan el concepto de "no respondedores", ya que su impacto es más amplio y modula incluso los comportamientos alimentarios. Además, las mujeres parecen ser más respondedoras a estos fármacos.
¿Qué se puede hacer desde la farmacia?
En este contexto, farmacéuticos y endocrinos debemos colaborar para explicar qué está ocurriendo y cómo los nuevos medicamentos para la pérdida de peso aceleran este proceso.
- Formarse en comunicación. Es fundamental utilizar un lenguaje más empático y evitar términos con connotaciones negativas como "individuo obeso" u "obesidad mórbida". Es importante encontrar formas más respetuosas y motivadoras de comunicarnos con los pacientes.
- Formarse en farmacología.Conocer en profundidad los tratamientos disponibles, como los incluidos en la guía GIRO, permitirá ofrecer información clara y actualizada a quienes buscan apoyo en la pérdida de peso.
- Evitar el juicio. La obesidad es un problema de salud multifactorial, por lo que es esencial atender a los pacientes con comprensión y sin prejuicios.
- Brindar asesoramiento integral. Además de los tratamientos farmacológicos, es clave ofrecer consejo nutricional y de actividad física para promover un abordaje completo de la obesidad.
- Generar conciencia. Informar sobre los riesgos asociados a la grasa visceral ayuda a generar mayor conciencia sobre la salud metabólica.
- Ofrecer productos complementarios. La farmacia puede ser un espacio donde los pacientes accedan a herramientas para su bienestar, como cintas de ejercicio, creatina o proteína, que pueden contribuir a mejorar su composición corporal.