Estado: Esperando
Los microplásticos, definidos como fragmentos de plástico de entre 1 nanómetro y 5 milímetros de diámetro, se liberan a medida que se descomponen los trozos de plástico más grandes. Pueden proceder de diversas fuentes, como envases de alimentos y bebidas, productos de consumo y materiales de construcción. El organismo humano ...
Los microplásticos, definidos como fragmentos de plástico de entre 1 nanómetro y 5 milímetros de diámetro, se liberan a medida que se descomponen los trozos de plástico más grandes. Pueden proceder de diversas fuentes, como envases de alimentos y bebidas, productos de consumo y materiales de construcción. El organismo humano puede estar expuesto a microplásticos, a través del agua que se ingiere, los alimentos que se consumen y el aire que se respira.
En una nueva investigación vinculada a la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología que se celebra esta semana en Chicago, se asocia una elevada exposición a estos microplásticos con una mayor prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles. "Este estudio proporciona evidencia de que la exposición a microplásticos tiene un impacto en la salud cardiovascular, especialmente en enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión arterial, diabetes y accidentes cerebrovasculares", afirmó Sai Rahul Ponnana, científico de datos de investigación de la Facultad de Medicina Case Western Reserve en Ohio (EEUU) y autor principal del estudio.
En el análisis "al incluir 154 características socioeconómicas y ambientales diferentes los microplásticos se situaron entre los 10 factores principales para predecir la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles", según subrayó dicho investigador.
El estudio examinó las asociaciones entre la concentración de microplásticos en masas de agua y la prevalencia de diversas afecciones de salud en comunidades a lo largo de las costas este, oeste y del Golfo de México, así como en algunas zonas costeras de Estados Unidos, entre 2015 y 2019. ya que, en esas áreas, las concentraciones de microplásticos están mejor documentadas. Utilizaron un conjunto de datos que abarca 555 distritos censales de los Centros Nacionales de Información Ambiental, que clasificaron la concentración de microplásticos en los sedimentos del fondo marino como baja (de cero a 200 partículas por metro cuadrado) a muy alta (más de 40 000 partículas por metro cuadrado).
Principales asociaciones
Los investigadores evaluaron las tasas de hipertensión arterial, diabetes, accidentes cerebrovasculares y cáncer en las mismas áreas censales en 2019 utilizando datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. También emplearon un modelo de aprendizaje automático para predecir la prevalencia de estas afecciones basándose en patrones en los datos y para comparar las asociaciones observadas con la concentración de microplásticos con otros 154 factores sociales y ambientales, como la mediana de ingresos por hogar, la tasa de empleo y la contaminación atmosférica por partículas en suspensión en las mismas áreas.
Los resultados revelaron que la concentración de microplásticos se correlacionó positivamente con la hipertensión arterial, la diabetes y los accidentes cerebrovasculares, mientras que el cáncer no se vinculó de forma consistente con la contaminación por microplásticos. Los resultados también sugirieron una relación con la dosis, según la cual las concentraciones más altas de contaminación por microplásticos se asocian con una mayor prevalencia de enfermedades.
Sin embargo, los investigadores señalaron que la evidencia de una asociación no implica necesariamente que los microplásticos sean la causa de estos problemas de salud. Se requieren más estudios para determinar si existe una relación causal o si esta contaminación se produce junto con otro factor que provoque problemas de salud, señalaron.
Según el investigador Ponnana, se necesita más investigación para determinar la cantidad de exposición o el tiempo que podría tardar la exposición a los microplásticos en afectar la salud, si existe una relación causal. "Sin embargo, con base en la evidencia disponible, es razonable creer que los microplásticos podrían tener algún efecto en la salud y debemos tomar medidas para reducir la exposición", afirmó. Si bien no es factible evitar por completo la ingestión o inhalación de microplásticos cuando están presentes en el medio ambiente, dada su ubicuidad y tamaño diminuto, los investigadores afirmaron que la mejor manera de minimizar la exposición a los microplásticos es reducir la cantidad de plástico producido y utilizado, y garantizar su eliminación adecuada.
"El medio ambiente juega un papel fundamental en nuestra salud, especialmente en la cardiovascular. Por lo tanto, cuidar nuestro medio ambiente implica cuidarnos a nosotros mismos", concluyó dicho investigador.